La Psicología Científica y sus Sistemas Teóricos [Grupo: 9191]

Description

Unidad 2. La tepría psicoanalítica. Apunte.
LUIS JAIME ALBARRAN LOPEZ
Note by LUIS JAIME ALBARRAN LOPEZ, updated more than 1 year ago
LUIS JAIME ALBARRAN LOPEZ
Created by LUIS JAIME ALBARRAN LOPEZ over 1 year ago
19
0

Resource summary

Page 1

LA TEORIA PSICOANALÍTICA. APUNTE.  

SIGMUND FREUD.

Sigismund Schlomo Freud, mejor conocido como Sigmund Freud nació en lo que actualmente es Pribor (Freiberg, actual República Checa, el 6 de mayo de 1856. Su padre fue un comerciante en lanas que, en el momento de nacer él, tenía ya cuarenta y un años y dos hijos existieron en un matrimonio anterior; el mayor de ellos tenían aproximadamente la misma edad que la madre de Freud -veinte años más joven que su esposo- y era, a su vez, padre de un niño de un año. familia se estableció en Viena cuando el pequeño Sigmund tenía cuatro años. Un dato que es importante mencionar es que desde niño empezó, a manera de afición, a guardar una descripción de sus sueños. Desde temprana edad resultó evidente que Sigmund poseía una gran capacidad para el estudio. A su tiempo, se decidió por la medicina, aunque no le gustó su práctica y nunca se identificó con la profesión. Más que médico, aspiraba a ser profesor de anatomía. Su situación económica en esa época, además de su deseo de casarse con Martha Bernays en 1882, tuvo que abandonar las esperanzas de una carrera académica, dio sus exámenes de medicina y se preparó en un hospital para poder dedicarse a la práctica privada. Para cuando iba a presentar sus exámenes para el doctorado en medicina, Freud se interesó especialmente en neurología y psiquiatría.  A la par de sus estudios, publicó muchos artículos sobre anatomía. En una época le interesó la cocaína, y sugirió su eficacia a uno de sus colegas, quien a su vez descubrió sus propiedades anestésicas. Freud se sintió profundamente desilusionado pues había perdido la oportunidad de hacer este descubrimiento y alcanzar la fama que lo acompañaba. Freud parecía más interesado en su potencia tranquilizante, y pudo utilizarla a su círculo íntimo de amigos. Uno de ellos, llamado Ernst von Fleischl-Marxow, estableció su adicción previa a la morfina por la adicción a la cocaína, situación que a Freud le valio cierto desprestigio de parte de sus colegas. En 1885 Freud obtuvo una beca para estudiar en París, donde conoció a Jean Martín Charcot, un famoso hipnotizador y neurólogo. Charcot era toda una autoridad en cuestiones de la histeria y Freud aprendió del gran maestro. De vuelta a Viena, informado a sus colegas de lo que había visto y aprendido sobre la histeria y la hipnosis. Su informe no fue recibido como una revelación por la Asociación Médica de Viena, y el joven pionero se sintió decepcionado por tan poca atención lograda. A pesar de lo anterior, Freud siguió trabajando, empleando la hipnosis en sus prácticas, como complemento de los masajes, los baños y la electroterapia moderada, de moda por entonces. En 1895, había perdido el interés por la anatomía. Junto con Breuer publicó los Estudios sobre la histeria, obra que marcó el comienzo de la escuela psicoanalítica.  Durante toda esta época, y hasta 1890, Freud contó con la protección y consejo de un médico llamado Josef Breuer, quien lo ayudó tanto económicamente como de manera moral y con su amistad, situación que cambió al conocer a Wilhelm Fliess, médico también, con quien mostró una estrecha y profunda amistad, misma que llamó particularmente la atención por tan profunda cercanía. Como consecuencia, Freud dependió mucho de Fliess durante este período de su vida, (se dice que es el momento más neurótico de su vida); era excesivamente dependiente, celoso, a veces dominador, excesivamente preocupado por la muerte, e hipocondríaco; esto último nunca llegó a superarlo por completo. En 1897, Freud comenzó un autoanálisis en gran escala. Gracias a él pudo, entre otras cosas, empezar a cimentar las bases del psicoanálisis naciente. Un suceso que significa un parteaguas en la carrera de Freud fue la publicación de La interpretación de los sueños, en 1900, a dos años de la muerte de su padre. Según lo diría el propio Freud, la liberación del inconsciente sólo puede ocurrir una vez alejado del padre, oa su muerte, como le ocurrió a él; ahora era él quien tenía que tomar ese lugar simbólico con sus discípulos, Jung, Adler, Rank y Ferenczi, que a la postre se convertirían en disidentes de sus ideas. Para el estudio y desarrollo del psicoanalisis creó un comité, el cual tenia como objetivos promover e incentivar el trabajo psicoanalitico. Este comité estaba formado por Abraham, Eitingon, Ferenczi, Rank, Jones y Sachs. Mediante el comité y de un cuerpo de publicaciones cada vez mayor, Freud logró el éxito y fue muy conocido su trabajo. Muestra de ello fue la invitación que le hizo la Universidad de Clark, de Worcester, Massachusetts, para realizar conferencias durante las celebraciones de su vigésimo aniversario en 1909. A dicha invitación asistieron Jung junto a Ferenczi, Jones y Brill, en tanto que Titchener, Cattell y James se encontraron entre los famosos psicólogos académicos que también asistieron. A razón de las conferencias James Putnam, profesor de neurología en la Universidad de Harvard, se convirtió en un firme partidario del psicoanálisis. Podemos decir que la ruptura con Jung tuvo su génesis en estas conferencias. Jung más volvió tarde a los Estados Unidos, para dar nuevas conferencias, y se dió cuenta que la aceptación de la doctrina psicoanalítica era más fácil si no se insistía tanto en el sexo. Esto ahondó la brecha ya existente entre Jung y Freud. Resulta imposible resumir con exactitud las razones que provocaron la ruptura final entre estos dos gigantes del movimiento psicoanalítico.  Con todos estos problemas al interior del comité psicoanalítico además de tener que mantener a su esposa, sus seis hijos y una cuñada, además de él mismo tuvo que lidiar en esa época. Otra cosa: sus hijos Martin y Ernst fueron llamados al frente en la Primera Guerra Mundial. Pero siguió trabajando y con ello siguió logrando mucho prestigio.  En 1923 se le detectó un cáncer en la boca. Es muy probable que tuviera relación con los veinte cigarros que fumaba por día. Hubo que eliminar partes del paladar y de la mandíbula superior, e instalar una prótesis para separar la boca de la cavidad nasal, para que así pudiera comer y hablar. Indudablemente esto mermó el ánimo de Freud, quien decidió la serie de operaciones y el dolor casi continuo que acompañó sus últimos dieciséis años de vida: Esto se ve reflejado en sus obras posteriores. 1938 presentó la última invasión nazi a Austria. Los libros de Freud fueron quemados y sus hijos arrestados e interrogados por la Gestapo. Ernest Jones y la princesa Maric Bonaparte, realizaron múltiples gestiones de convencimiento a los nazis y al propio Freud (para que este abandonara la ciudad) y consiguiendo el apoyo de muchos, entre ellos, el embajador de Estados Unidos, Bullitt. Los nazis dejaron libre a Freud, después de despojarlo de todo aquello a lo que pueden echarle el guante. Se le exigió que firmara un documento absolviendo a los nazis de toda culpa y declarando que era totalmente libre de quedarse y proseguir con su trabajo. Fue recibido en Londres, Inglaterra, donde se cerró rápidamente en los círculos intelectuales del lugar. Fue admitido miembro de la Royal Society, donde habían pertenecido Newton y Darwin. El cancer volvio a aparecer y victima de este, murio el 23 de septiembre de 1939.    

Page 2

Estudios científicos.

- Lo consciente y lo inconsciente . Lo inconsciente opera de acuerdo con lo que Freud denominó proceso primario; lo consciente de acuerdo con el proceso secundario. La ordinaria lógica se aplica a este último; los mecanismos que pueden observarse en los sueños caracterizan la acción del proceso primario. Algunos de esos mecanismos son la condensación de varios pensamientos en un único símbolo, el desplazamiento de un impulso o afecto de un símbolo a otro, la característica atemporal de los sueños, la conversión de un impulso en su opuesto, etcétera. La ilogicidad del sueño es una característica de todo el proceso primario. Una parte de la energía para el aparato mental se denomina libido ; su fuente está en las tensiones biológicas, de las cuales la más importante es sin duda la sexual. La mayor parte de la energía sexual derivada de las zonas erógenas, áreas corporales sensibles especialmente a la estimulación. Ello es el principal reservorio de esta energía, y siendo inconsciente, opera de acuerdo con el proceso primario. Los diversos instintos que residen en el ello presionan hacia la descarga de su energía libidinal. Cada instinto, por lo tanto, tiene una fuente en las tensiones biológicas, una finalidad de descargarse en alguna actividad, y un objeto que servirá para facilitar la descarga. Ello opera de acuerdo con el principio del placer. En general, lo placentero se define por la eliminación de la tensión, aunque no siempre resulta claro si lo que produce placer es la eliminación de toda tensión o el mantenimiento de un nivel de tensión constante. El abandono de un nivel bajo de tensión, o cualquier elevación de la tensión, resultan displacenteros. Debe recordarse que el ello opera sólo de acuerdo con el principio de placer; por ejemplo, no distingue entre la satisfacción alucinatoria de una necesidad alimentaría, y su satisfacción real. Sin embargo, la tensión no se reduce más que a través de un contacto con objetos realmente adecuados. En función de esto último se desarrolla otra estructura psíquica que complementa al ello. Se la denomina yo. Opera de acuerdo con las leyes del proceso secundario y, por estar en contacto con la realidad, de acuerdo con el principio de realidad; es decir, se trata de un agente evaluador que selecciona inteligentemente la línea de conducta que reduce el dolor al mínimo, mientras permite un placer máximo. El yo sigue estando al servicio del placer a través del principio de realidad, pero a veces deja momentáneamente de lado la gratificación directa de las necesidades para que la gratificación general sea mayor. Como resultado del contacto con las realidades culturales, encarnadas profundamente en los padres, se desarrolla un tercer agente mental. Este funciona como supresor de la actividad placentera, al igual que en algún momento lo hicieron los agentes externos. Tiene dos subsistemas, una conciencia moral que castiga y un ideal del yo que premia la conducta. La conciencia moral induce sentimientos de culpa; el ideal del yo, sentimientos de orgullo. El superyó es distinto del yo (que sirve al principio del placer y solamente pospone la gratificación), ya que intenta detener por completo ciertas actividades placenteras. La actividad del superyó es en gran parte inconsciente, y por lo tanto sigue sobre todas las leyes del proceso primario. Freud llegó a la conclusión de que los instintos activos en el aparato psíquico podrían dividirse en dos grupos: los instintos de vida y los instintos destructivos. A estos últimos se los denomina más instintos de muerte habituales, ya que su finalidad es la muerte del individuo. Freud descubrió que los instintos son conservadores; es decir, procurarán un retorno a un estado anterior. Así explicaba la compulsión de repetición que se manifiesta en algunas conductas. Los instintos de muerte buscan la desintegración del individuo, mientras que los instintos de vida tienden a una continua integración. El instinto de muerte es dentro de la teoría de Freud lo que menos aceptan otros analistas. Los instintos de vida y de muerte plantearon a Freud la ventaja de una polaridad, un par de elementos opuestos y en conflicto. Freud llamó libido a la energía puesta al servicio de los instintos de vida; no se debe ningun nombre especial para la energia que active los instintos de muerte. El yo liga la energía a las representaciones psíquicas de los objetos externos; a esa ligazón se la llama catexia. En el curso del desarrollo de un individuo, hay una etapa en que gran parte de la energía libidinal catectiza al progenitor del sexo opuesto; en el caso del varón, esto lleva al desarrollo del conflicto edípico. Como el Edipo mítico, el niño ama a su madre. También siente celos y resentimientos hacia su rival, el padre. Sus sentimientos sexuales se orientan hacia su madre, pero la expresión directa de los impulsos incestuosos está bloqueada. En esta época, los impulsos hacia la madre se reprimen en el inconsciente, con tanta fuerza que todos los impulsos sexuales entran en un período de latencia. Se manifiestan nuevamente en la pubertad, cuando el aumento de las tensiones sexuales es suficiente para trastornar la economía psíquica y permitir que los impulsos superen las fuerzas represivas. Freud vio en el conflicto edípico una contribución fundamental del psicoanálisis; uno de los presupuestos necesarios para su aceptación es que la sexualidad se desarrolla realmente en períodos muy tempranos de la vida.

Page 3

 Aportaciones al psicoanálisis.

Estimuló el pensamiento y la observación en muchas áreas de la psicología hasta entonces descuidadas: la significación de los factores inconscientes en la determinación de la conducta, la importancia del sexo en la conducta normal y anormal, la importancia del conflicto, de la infancia, de lo irracional, de lo emocional. El personalmente hizo agudas observaciones a lo largo de una prolongada vida de trabajo cotidiano, y aportó hipótesis o hechos —todavía no podemos decir qué son— sobre muchas áreas de la conducta humana. Explicó de una manera audaz muchos tipos de conducta a los que antes se consideraba fuera del reino de la explicación científica, por ejemplo, los errores y los sueños. El hecho de examinar seriamente esas áreas, y desarrollar esas explicaciones sería ya una contribución importante, al margen de la eventual corrección o incluso de la utilidad de las explicaciones. Freud abrió un campo de estudio que era virgen para todos los fines prácticos cuando él lo abordó. Su desarrollo de la técnica de la asociación libre y el análisis de los sueños, para el estudio de los procesos inconscientes, se ha comparado con la invención del microscopio para estudiar los procesos celulares. Igual importancia tiene su insistencia en el estudio de los procesos inconscientes, que precedió y reforzó las afirmaciones conductistas y guestaltistas de que los métodos tradicionales de la introspección eran totalmente inadecuados para desarrollar una ciencia completa del ser humano. Puede decirse que Freud enunció incidentalmente lo que sería la tesis central del conductismo. En este sentido, el psicoanálisis ha sido el punto de partida para un gran optimismo; ahora se considera la psicología como una disciplina que con toda seguridad se transformará en una ciencia plenamente desarrollada y creará todas las técnicas que sean necesarias. Sin Freud, esta convicción quizá no hubiera crecido tan rápidamente. El psicoanálisis ha hecho muchas aportaciones al campo de la observación empírica. La bibliografía psicoanalítica ofrece, como ninguna otra fuente, estudios intensivos de casos individuales. Freud personalmente publicó sólo cuatro historias de sus propios pacientes, pero otros analistas han publicado más, y presumiblemente en las proposiciones analíticas aparece la destilación de estas observaciones. El psicoanálisis ayudó a popularizar la psicología y la psiquiatría. El hombre medio incluye en su repertorio términos psicoanalíticos y nociones de todas las escuelas, y la mayoría de la gente emplea algunos modos de pensamiento analítico respecto de la conducta de los otros, y quizás ocasionalmente respecto de la suya propia.

Page 4

Limitaciones.

Teoría Ninguno de los sistemas proporciona una teoría adecuada. El psicoanálisis no es la excepción. Sólo en un sentido muy amplio del término puede decirse que hay una teoría psicoanalítica. Hay una gran cantidad de generalizaciones empíricas, y hay algunas partes que constituyen modelos rudimentarios. Como es habitual en el caso de sistemas como el psicoanálisis, la confirmación empírica puede aplicarse a los enunciados limitados, confirmables, más que a la teoría misma. Inmoralidad El público lego y el religioso fueron muy severos para con Freud y el psicoanálisis debido a su carácter irreligioso y amoral ya la acentuación de lo sexual. Freud no era religioso, e intentó explicar la religiosidad en términos científicos naturales. También es cierto que transmitió el concepto de sexualidad hasta la infancia, y que abogó en favor de actitudes menos represivas hacia el sexo; por ejemplo, era partidario de una educación sexual de tipo realista. La aceptación o el rechazo no tendrán nada que ver en la ciencia. Orígenes.  Se señala la relación entre el misticismo judío y el psicoanálisis, haciendo excursiones colaterales por los sentimientos mesiánicos de Freud y sus consecuencias para la teoría. No es raro encontrar autores que sostengan que la teoría edípica se explica por la relación del propio Freud con su joven madre, o que su tendencia a oponerse a los puntos de vista tradicionales se reduce a una reacción contra su pertenencia a la minoría judía. Críticas a los resultados terapéuticos. La falta de resultados terapéuticos favorables, por lo tanto, puede servir de base para criticar la practicidad o utilidad de la terapia, pero no puede ser en sí misma una crítica a la teoría. Sólo podría criticarse la teoría sobre la base de los resultados terapéuticos si pudiera demostrarse: a) que la teoría era aplicable al caso y se la aplicó perfectamente. yb) que el terapeuta pudo manipular todas las circunstancias a voluntad.  Falta de control. No es fácil sugerir mejoras en los métodos para probar las proposiciones psicoanalíticas. Evidentemente ello se debe al estado de la teoría. Un paso anterior, que implica una inmensa cantidad de trabajo, e ingenio, es mejorar la definición de los términos y formalizar la teoría. Hasta ahora, los componentes mismos de la teoría no parecen haber sido objeto de la verificación necesaria para que el intento de verificar la teoría resulte provechoso. Es necesario, entonces, comenzar por definir operativamente los términos incluidos en las proposiciones separadas. Para que puedan probarse experimentalmente. El analista debe trabajar con demasiadas variables incontroladas. No se pueden aislar una por una las posibles influencias que actúan sobre un paciente, pero se debe intentar desentrañar las relaciones de la compleja matriz de la vida tal como la afectaron al paciente. El analista no puede estar seguro de que las descripciones del pasado, o incluso del presente, son adecuadas, pertinentes o exactas. Resulta imposible retroceder y ver qué habría pasado si las cosas hubieran sido distintas; no se puede probar el efecto de alguna manipulación singular sobre la conducta futura del paciente, porque no hay modo de aislar a la gente de una multitud de otras influencias. ¡No es sorprendente que se haya calificado de incontrolada la situación! no se puede probar el efecto de alguna manipulación singular sobre la conducta futura del paciente, porque no hay modo de aislar a la gente de una multitud de otras influencias. ¡No es sorprendente que se haya calificado de incontrolada la situación! no se puede probar el efecto de alguna manipulación singular sobre la conducta futura del paciente, porque no hay modo de aislar a la gente de una multitud de otras influencias. ¡No es sorprendente que se haya calificado de incontrolada la situación! Dogmatismo y culto. Vimos que "el comité" se componía de hombres a los que casi podrían llamarse discípulos; Eitingon, por ejemplo, hacía siempre una peregrinación para ver a Freud en su cumpleaños. Hay otros indicios de culto. Sólo los analizados pueden analizar, como si fuera necesario iniciarse personalmente en una prueba de fuego para poder transmitir la palabra. Estas características indican por qué el psicoanálisis, visto desde afuera, parece una religión casi tanto como una ciencia. La ciencia no es un culto. Una forma interesante de dogmatismo es la crítica de los psicoanalistas a quienes no aceptan el psicoanálisis. Del crítico que se niega a aceptar algún aspecto del psicoanálisis se dice que está manifestando una "resistencia" al respecto. Podemos encontrar este dogmatismo en el mismo Freud.     

Page 5

                                                                                                 Referencias.

  Marx, MH y Hillix (1987) Sistemas y teorías         psicológicas contemporáneas.         México: Paidós. 238-279 Psicólogia, filosofía y literatura para doctos.(2020, 9 de julio) Biografía y entrevista a #SigmundFreud en 1938                                                   (parte 1 de 3) [Video] Facebook        https://www.facebook.com/psicodoctosla/videos/293922318635380/ Psicólogia, filosofía y literatura para doctos.(2020, 10 de julio) Biografía y entrevista a #SigmundFreud en 1938                                                 (parte 2 de 3) [Video] Facebook        https://www.facebook.com/psicodoctosla/videos/280259980067679/ Psicólogia, filosofía y literatura para doctos.(2020, 11 de julio) Biografía y entrevista a #SigmundFreud en 1938                                                 (parte 3 de 3) [Video] Facebook        https://www.facebook.com/psicodoctosla/videos/220422079064551/

Show full summary Hide full summary

Similar

Esquema- Psicologia y ruralidad
paula andrea penagos gonzalez
Lisette Quintero - Aplicación de la Psicología Organizacional
Lisette Quintero
R2. Psicoanálisis
Chio Perez
Carl Gustav Jung
Marian Contreras
Teoría del Psicoanalisis
AYDA AYME QUISPE MACHACA
Mapas mentales con ExamTime
Nazareth Olivo
Esquemas
Ximena Barrera
Music and its most prominent types
Elina Sandoval
Historia de la psicología
Elizabeth Rs
fichas de estudio
Guadalupe Reyes Soriano