Teoría del conocimiento
Cuando
los filósofos aceptaron que el conocimiento era posible, se
enzarzaron en otra polémica que se ha extendido durante las épocas
moderna y contemporánea. Si se acepta que el ser humano puede
conocer, ¿cuál es el origen de dicho conocimiento? ¿Dónde se
encuentra la certeza a partir de la cual se puede construir el
edificio del conocimiento?
Básicamente,
se han dado dos posturas:
-
Los
racionalistas
consideran
que la única fuente fiable de conocimiento es la que surge del
propio proceso razonador y lógico.
-
Los
empiristas
afirman
que todo el conocimiento está basado en la información obtenida a
través de los sentidos.
En
los apartados siguientes se tratarán con más detalle estas
posiciones.
El
racionalismo
Descartes
está
considerado el padre del racionalismo. Otros seguidores de esta
doctrina son Baruch
Spinoza y
Gottfried
Wilhelm Leibniz.
El
racionalismo defiende las siguientes tesis:
-
La
geometría
constituye
el auténtico modelo
de conocimiento: a
partir de unos principios autoevidentes o axiomas, y aplicando
razonamientos deductivos y leyes lógicas se derivan una serie de
teoremas (el razonamiento deductivo).
Para los filósofos racionalistas, todos los conocimientos tienen
que seguir este modelo.
-
El
racionalismo desconfía
de
la información del mundo procedente de los sentidos
y
del mundo. Por el contrario, los éxitos de la geometría muestran
que los razonamientos deductivos permiten fundar y ampliar con rigor
el conocimiento.
Para
Descartes, los sentidos son incapaces de mostrar la realidad tal como
es y como ejemplo, se sirvió de la cera. Al mirar o tocar este
material, la vista y el tacto perciben unos colores y una textura.
Cuando se acerca la cera al fuego, los colores y la textura
desaparecen, lo que significa, según Descartes, que eran cualidades
que no formaban parte de la naturaleza de dicha sustancia. Sin
embargo, aunque cambie su forma sensible, hay algo en la cera y en
cualquier otra realidad que no varía: la extensión,
el
hecho de ocupar un espacio y de tener longitud, anchura y
profundidad. Ningún dato procedente de los sentidos proporciona,
según Descartes, esta información esencial sobre el objeto. La
extensión es una propiedad que podemos comprender gracias a los
principios de la geometría. La matemática se convierte así en la
ciencia que permite escapar de los engaños de los sentidos para
conocer la realidad tal como es, de un modo objetivo.
-
Existen
ideas
en
nuestra mente que son innatas.
Todos
los seres humanos nacen con ellas y por tanto no se derivan del
conocimiento del mundo externo. Por ejemplo, la ideas de infinito o
la idea de Dios, son ideas de las que no se puede obtener ninguna
información a partir de los sentidos. De este modo, los
racionalistas defienden que hay ideas que no son adquiridas por los
sentidos.
Esta
concepción, tal como la defendió Descartes, fue muy criticada, pues
supondría que un bebé tendría ya desde su nacimiento una ideas
clara y evidente de la divinidad. Leibniz
trató
de explicar este problema al considerar que las ideas innatas son
como una semilla que solo germina con la experiencia y el tiempo. Es
decir, las ideas innatas están ya en nuestra mente al nacer, pero
tienen que desarrollarse a lo largo de la vida y la experiencia hasta
llegar a su plenitud de adultos.
El
empirismo
Los
empiristas defienden posiciones radicalmente distintas respecto al
origen del conocimiento. Los aspectos en los que difieren son los
siguientes:
Para
el empirismo, el conocimiento se
funda en la experiencia externa y
se obtiene a través de la percepción.
Toman
la imagen de la mente como una página en blanco que se va rellenando
con la información recibida por los sentidos.
Siguiendo
la tesis de que todas las ideas surgen de la experiencia y de la
percepción, se concluye que no
pueden existir las ideas innatas. Uno
de los grandes retos del empirismo consiste en explicar la formación
de todas las ideas a partir de los sentidos, incluso aquellas que
aparentemente no parecen tener una correspondencia con el mundo, como
las ideas de infinito o de Dios.
Los
tres pensadores que han defendido las ideas empiristas en la época
moderna son John
Locke, George Berkeley y
David
Hume.
David
Hume (1711-1776)
constituye el punto culminante del empirismo. Aplica sus principios
de manera radical y esto le lleva al escepticismo.
Las
ideas clásicas de la metafísica racionalista —la existencia del
alma, de la divinidad y el mundo externo- fueron el principal
objetivo de sus críticas. Todas ellas están relacionadas con su
demostración de que el principio de causalidad, base de todas las
ciencias hasta ese momento, no es demostrable ni a través de la
razón, ni a través de los sentidos. La ciencia y la metafísica se
basan por tanto en una suposición indemostrable.
El
apriorismo kantiano
El
filósofo Immanuel Kant recibió influencias del racionalismo (en las
escuelas y universidades de la época se enseñaban estas
concepciones), pero la lectura de Hume le obligó a replantearse sus
presupuestos. Tal como afirmó, Hume le despertó de su «sueño
dogmático».
Según
Kant, «todo conocimiento comienza con la experiencia, pero no todo
el conocimiento procede de la experiencia». Esta afirmación permite
entender la teoría kantiana como una síntesis entre racionalismo y
empirismo:
-
Racionalismo.
No
todo el conocimiento procede de la experiencia.
-
Empirismo.
Sin
experiencia, no hay conocimiento.
Esta
posición se denomina apriorismo,
ya
que considera que la experiencia es el inicio de todo proceso de
conocimiento pero las estructuras a priori
de
la mente humana son las que realizan este proceso.
Según
Kant, el sujeto impone unas condiciones a priori
para
captar la realidad, que son el espacio y el tiempo. El espacio y el
tiempo son como un molde que ordena y da un sentido a la información
procedente de los sentidos. Esto significa, por tanto, que no se
capta la realidad tal como es en sí misma, sino tal como se percibe
una vez amoldada a las condiciones de la sensibilidad.